La
doble moneda existe en Cuba desde que se crearon las Tiendas Cubalse, para
servir privilegiadamente a extranjeros y jerarcas. Allí circulaba el dólar
prohibido para el pueblo hace algunas décadas. A mediados de 1993 se
despenalizó el uso de la moneda norteamericana y la población tuvo acceso a
estas tiendas que se transformaron y diversificaron en numerosas compañías de
nombres diversos, todas del mismo dueño, los Castro, quienes gravaron los
productos con un impuesto al valor agregado (IVA) conocido como 2.4 (el 240%
del costo que va a las manos del Consejo de Estado).
A
pesar de que esto violaba la Ley Helms-Bolton, se mantuvo durante todo el
gobierno de Clinton, cosa que fue reajustada cuando Bush arribó a la Casa
Blanca prohibiendo que Cuba realizara transacciones en dólares americanos.
Castro, como es habitual, le pasó la factura a la población cubana, entiéndase
los de la Isla y el exilio, creando una nueva moneda el “peso cubano
convertible” (CUC) que compraba 25 pesos cubanos populares (CUP) y 1.25 dólares
USD. En el 2011 se oficializó la paridad del CUC al USD, pero eso no es
totalmente cierto, pues en los bancos cubanos por cada dólar USD te entregan
0.87 CUC, alegando un seguro contra el fraude.
Desde
que se creó el peso CUC, se habla de la unificación con su hermano pobre el CUP
y con ello comenzó el embrollo de los entendidos, oscureciendo el entendimiento
de la población. Falsedades como: la doble moneda se puso fácil, pero
desmontarla será difícil, comenzaron a aflorar en la boca de los expertos,
haciéndole la pala cómplice al programa de Raúl Castro de desmonte gradual, en
una devaluación escalonada del CUC y evaluación proporcional del CUP, lo que
significa esquilmar a todo el que tenga ahorros en CUC y provocar un desbalance
de movimientos abruptos entre una moneda y otra, dando pie a otros males y a la
picardía maliciosa de los que mandan.
Al
matemático alejado de los números que soy, se le antoja que todo es una gran
tomadura de pelo para tumbarle plata a Vicente y otros veinte. La eliminación
de la doble moneda puede realizarse tal y como se puso, de un plumazo que
declare el CUP como única moneda nacional y ordene el cambio del CUC por 25 pesos:
el que tiene una cuenta bancaria de 1000 CUC pasa a tener 25000 CUP, los
precios, salarios y todo se mantienen con el cambio equivalente. Al circulante
en CUC se le puede dar un plazo de varios meses para su cambio a través de la
compra en el mercado o en el banco. Las empresas que tienen dos usos contables,
uno para cada moneda, no les será un problema como se propala, por el contrario
se quitarán un lastre simplificando su contabilidad.
El
costo de la operación se reducirá a lo que vale la impresión del papel moneda
suficiente para cubrir el circulante en CUC existente. Y a modo de aclaración
de expresiones erróneas que he oído a los expertos con reiteración, no
importará si se imprime un poco más de papel moneda del necesario, eso no
devalúa la moneda, porque ésta en las bóvedas del Banco Central, vale menos que
el que compramos en el mercado para escribir. Toma su valor solo cuando se saca
a circular en calidad de préstamo.
La
eliminación de la doble moneda ya se realizó de hecho, cuando se permitió
comprar en las tiendas con ambas monedas considerando 1 (CUC) como 25 (CUP). Lo
demás es nominal y organizativo. La unificación de la moneda no tiene nada que
ver con la mejoría económica de la población ni el salario real o capacidad de
compra de los mismos. El mejoramiento del poder adquisitivo de la población, el
que se le pague un salario justo, son asignaturas pendientes por las que todos
debemos luchar.
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