Según
algunos medios de prensa, en el reciente encuentro del presidente Barack Obama
con Raúl Castro, instaron a la parte cubana a corresponder a las numerosas
flexibilizaciones del gobierno norteamericano como acicate al Congreso para
levantar el embargo. El tiempo es corto, dijeron, tanto para el
restablecimiento de relaciones como para la continuidad de los Castro en el
poder mediante un traspaso, tal vez indirecto, a Alejandro Castro Espín, hijo
del mandatario que emerge en posiciones clave. Pero esa no es la estrategia a
heredar de la familia que gobierna la Isla: ir en contra de la lógica es la
impronta que les caracteriza, no hay cambios sino maniobras, mientras continúan
silenciosos en la obra que Fidel Castro y Chávez, definieron en 2004 como el
ALBA del Grannacional, una especie de Unión de Repúblicas Socialistas de
Latinoamérica.
El
manido “Bloqueo” es una farsa de Fidel Castro para engañar a todos. El embargo
norteamericano, fue calculado y promovido con toda intensión por él, cual
condición sine qua non, para secuestrar a Cuba de América en 1961, sin ello, no habría podido
ocurrir lo que ya es historia. No solo lo provocaron con las confiscaciones de
propiedades, sino que han impedido se levante desalentando los varios intentos
de gobiernos norteamericanos como los de Nixon, Reagan, Carter y Clinton. Una
cosa hablan en la tribuna pública y otra hacen en las sombras.
Algunos
compatriotas de la causa de los 75 y otros, tuvimos la oportunidad excepcional
de ver un documento firmado por Fidel Castro en 1970, donde informaba a sus
cuadros de mando sobre contactos discretos del gobierno de Nixon y decía:
“Quieren limar aspereza para reestablecer las relaciones con Cuba, pero
imagínense ustedes tenerles por aquí metiendo sus narices por todas partes, los
vamos a desalentar y se van a tener que retirar”. Pocos días después, unos
pesqueros cubanos realizaron una provocación para conmocionar la política
interna y el pueblo enardecido irrumpió en improperios contra Nixon.
El
Dr. Antonio Blanco Gil, profesor de FIU fue funcionario de la Cancillería
cubana en los años 80 y 90 del pasado siglo, el Reino de Noruega, al mediar
entre Cuba y los Estados Unidos, le escogió como contacto. Cuenta el Académico,
que en enero del año 1996 la ley Helms-Bolton,
había sido aprobada en la Cámara de Representantes, sin embargo el presidente
Clinton les animó asegurando que no contaba con los votos suficientes en el
Senado y además, de ser preciso, la vetaría. El gobierno cubano le encomendó a
Blanco Gil, hacer creer que estaba muy interesado. Días después derribaron las
avionetas de Hermanos al Rescate. Con este crimen, Fidel Castro cuartó a todos
y compulsó la aprobación de la citada ley.
La
estrategia de los Castro no ha variado para con el presidente Barack Obama,
pero por paradójico que parezca, éste se le ha hecho más difícil que los demás.
Castro logró ralentizarlo acudiendo a su método de proclamar interés y accionar
el desaliento: encarcelaron a Alan Gross y murió Zapata, le siguió el asesinato
de varios opositores entre ellos los Premios Sajarov Laura Pollán y Oswaldo
Payá.
Con
la muy reprobable discreta negociación de los espías, el gobernante
norteamericano sentó al cubano en la mesa de negociación con la participación al
Papa como garante; Castro recurre a la maniobra del barco coreano cargado con
unas armas viejas que no necesita Corea ni Cuba; a la liberación los espías,
los condecora el día del derribo de las avionetas para espolear al exilio
cubano. Ante la artimaña provocadora, Obama continúa en su empeño trascendental,
cede en una táctica amarga, pero inteligente, pues devela la responsabilidad de
Castro. Seguiría el abstenerse en la próxima votación de Naciones Unidas sobre
el embargo, explicando que deja en las manos de Cuba dar los pasos necesarios
en pro de la reconciliación y la democracia, para que el Congreso pueda deponer
la citada ley.
El
gobierno cubano, no aceptará ni cederá nada: continuarán aumentando la represión
interna, exigirán lo irracional para acibarar las relaciones políticas;
seguirán evasivos a toda propuesta empresarial, limitarán y condicionaran las inversiones
extranjeras. Y finalmente hará fracasar este intento al igual que los
anteriores; si las tropas cubanas en Siria no son suficiente para disuadir a
Obama, vendrán otras acciones: ¿Desenmascarará y emplazará el presidente Obama
a Castro como corresponde a esta táctica, o cometerá el error de mendigar
indefinidamente amistad a quien no la desea?
Contrario
a lo que se ha estado diciendo, Castro no está interesado en grandes
negociaciones con este país ni desea un levantamiento total del embargo, sino
relaciones mínimas y controladas, de aquí su actitud. Fueron, son y seguirán
siendo enemigos de Estados Unidos y aspiran a destruirlo, utilizando su
estratégico Grannacional como punta de lanza en complicidad con todo el que nos
odia.
Francisco
P. Chaviano González.
Miembro
del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio.
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SW 75 Ave. Miami, Fl 33155