sábado, 23 de mayo de 2015

LA EMBAJADA CUBANA Y SUS CONSULADOS


Francisco Chaviano González.

Los gobernantes de Cuba y Estados Unidos de América, Raúl Castro y Barack Obama, acordaron el pasado17 de diciembre, elevar el rango de sus misiones diplomáticas al nivel de embajadas. Este primer paso en la normalización de relaciones entre ambos países, sienta las bases para la expansión de la presencia de ambas cancillerías en función de dar facilidades a la diversidad de interese mutuos.

Entre estos está el establecer “Consulados” en las ciudades que lo precisen por el volumen de asentamiento de cubanos. De aquí que Miami es la primera candidata para tal representación de lo que será la Embajada Cubana en Washington.

El exilio cubano se ha crispado con esta idea, la considera una afrenta a su dolor de pueblo esquilmado y conculcado en sus derechos. En la trágica revolución cubana la familia quedó dividida, unos tuvieron que escapar a la diáspora huyendo del encarcelamiento y el paredón instaurado por el comunismo totalitario de los Castro; otros quedaron atrapados en el engaño, la manipulación y el miedo, cuando se cerraron las puertas del telón de hierro.

En Miami un documento de rechazo a los “consulados castristas” está patrocinado por numerosos grupos del exilio cubano, que cuentan con nuestro afecto y comprensión de lacerado. Pero nuestra misión no es sangrar por la herida, sino buscar remedio blando al daño para con ello, convertirnos en guía del pueblo reprimido en aras de liberar la Patria. De aquí que la aludida carta sea un craso error, anacrónico por demás, toda vez que pondrá contra el exilio a los cubanos de la Isla y a los de esta comunidad que viajan a ella y suman una abrumadora mayoría.

Es imperativo adaptarse al momento para no quedar al margen, si queremos un cambio en Cuba tenemos que empezar por cambiar nosotros mismos. Más productivo sería decir: Protestaremos ante esos Consulados, cada vez que golpeen a una Dama de Blanco u otro abuso; impugnaremos la extorsión de los indefensos trabajadores cubanos; clamaremos por cobros justos para las comunicaciones telefónicas, trámites consulares y pasajes de avión; exigiremos bajos aranceles para el envío de ropa y útiles en general a la familia desprovista por el fracaso del régimen; y tantas cosas más. De seguro que todo el pueblo estará con nosotros, a excepción del clan familiar que ostenta el poder.

Si en lugar de rechazar los Consulados, se reclamara la correspondencia de un número similar de misiones norteamericanas en el interior de Cuba, se estaría promocionando facilidades para la oposición y el pueblo en general. Es probable que el gobierno de Obama no nos haga caso, pero los cubanos de la isla y el mundo estará a la escucha y de nuestro lado. Una nueva era y modo de batallar se nos presenta, nuestra postura debe ser la que tuvimos en el Foro de la Sociedad Civil ante la Cumbre de las Américas que tuvo lugar en Panamá: ser inclusivo, receptivo, dispuesto al debate. Dejémosle al régimen de Castro el carácter excluyente, intolerante, saboteador y violento.

Los Castro siempre lograron predisponer al exilio a favor de la línea dura, de recrudecimiento del embargo, que ellos promovieron y mantuvieron a toda costa. Una prueba de ello es aquel documento secreto de Fidel Castro, donde entre otros consignaba: “El presidente Nixon ha iniciado contactos para resolver el diferendo con Cuba, y concluía; pero imagínense ustedes tenerles por aquí metiendo sus narices por todas partes, los vamos a desalentar y se van a tener que retirar” contenido del cual podemos dar fe varios compatriota. Acto seguido ocurrió la provocación de los pescadores de 1970 y las groserías contra el Presidente. Otros varios intentos similares han tenido lugar desde entonces, el más conocido concluyó con el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996 con la pérdida de valiosos compatriotas.

El régimen de la Habana, no está liquidado como muchos creen, pues pertenece a la esfera de influencia de China y Rusia, tampoco está dispuesto a abandonar Venezuela que es bastión propio. Las relaciones con Estados Unidos la quieren de a poco y con tiempo, como perspectiva para su relevo en un sistema al estilo “Chino-Faraónico”.

Obama ha sido saboteado al igual que sus antecesores. Alan Gross, Orlando Zapata, Laura Pollán, Oswaldo Payá y las armas en el barco coreano; son muestra de ello. Pero el inquilino de la Casa Blanca ha continuado impertérrito en su empeño público de zanjar el diferendo, ha cedido y volver a ceder hasta niveles humillantes que todos rechazamos de plano. Pero tal vez estemos equivocados, es probable que la actitud que nos complace, fuera de la preferencia de Raúl Castro y de que esta sea la victoria imperecedera que tanto desee el presidente norteamericano, enrumbando a Cuba hacia la democracia. Está por ver si es así o no.



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