Francisco Chaviano González.
La sustitución de los hombres de la esfera de
negocios en la comitiva que acompañaría a Fidel Castro a los Estados Unidos de
América en abril de 1959, por personajes pintorescos de su propaganda mediática
prestos para el show. Fue el primer paso en su plan para promover su manido
“Bloqueo Económico”, estatus tan valioso para sus justificaciones y críticas
públicas, que lo ha defendido tras bambalinas, a ultranza.
El entonces vicepresidente Richard Nixon, confundió
la maldad de esta acción de estrategia política del Patriarca de las Guerrilla,
con ineptitud administrativa para gobernar, según un memorándum desclasificado.
Diez años después resultó víctima de su error interpretativo, cuando siendo
presidente, estableció un contacto discreto para resolver el diferendo entre
los Estados Unidos y Cuba (a la sazón en
bancarrota con el fracaso de la zafra del 70).
Castro en lugar de aceptar la mano que Nixon le
tendía en su fracaso, dijo a sus allegados: “Imagínense, les tendríamos por
aquí metiendo sus narices en todas partes, los vamos a desalentar y se van a
tener que retirar”, rezaba un documento secreto que envié a la SINA en la
Habana y no sé qué rayo hicieron con él. Fidel, respondió montando el “show de
los pescadores”, afrenta provocadora donde gritó públicamente, “Nixon hijo de
perra”. Guimerá, un pescador militar participante, me contó: “El Comandante nos
visitó y dijo que le demostraríamos a los americanos que pescamos donde nos de
la gana”.
Mi colega del Colegio Nacional de Periodistas
Cubanos en el Exilio, Juan Antonio Blanco Gil, ex asesor del Ministerio de
Relaciones Exteriores cubanos, me cuenta que en la década de los años 90, creó
una ONG con el apoyo de Noruega interesada en intermediar en el diferendo de
Cuba con EE.UU. El presidente Bill Clinton manifestó su disposición en tal
sentido y les animó a no preocuparse con la Ley Helms Burton presentada por
entonces en el Parlamento, asegurando que no contaban con los votos en el
Senado y que si pasaba él la vetaría. A contrapelo de esta disposición, mi
colega percibía que no lo tomaban muy en serio en la alta esfera del gobierno
cubano, hasta que le confesaron que su interés no iba más allá de hacer creer a
los involucrados, que el gobierno cubano estaba interesado en el asunto. Días
después, un caza de combate Mig-23 derribo las avionetas de “Hermanos al
Rescate” para desalentar y obligar el retiro de la parte norteamericana. El
Parlamento aprobó la Ley Helms Burton y el presidente Clinton la firmó.
El tercer intento de un presidente del gobierno
norteamericano, con acciones públicamente conocidas, por resolver el diferendo con Cuba,
corresponde al presidente Barak Obama. Desde que tomó el poder, anunció
públicamente su disposición a dialogar con los Castro en pro de resolver el
histórico diferendo que involucra, no solo a ambos gobiernos sino también a una
parte del pueblo cubano, predominantemente exiliada, seriamente lesionada por
el régimen comunista.
Los Castro, con el presidente Raúl como
protagonista, contestaron estar dispuesto y como de costumbre activaron a
discreción los dos mecanismos acostumbrados, el de acercamiento apócrifo con
sus diálogos ocultos y el de obligar a la otra parte a retirarse.
La maquinaria de desaliento, comenzó a operar desde
el primer año de mandato de Obama. Su primer golpe fue el encarcelamiento de
Alan Gross en diciembre de 2009 y el asesinato de Orlando Zapata ese mismo mes,
cuando cambiaron el protocolo de las huelgas de hambre al retirarle el agua por
15 días en la postrimería de su ayuno; murió dos meses después.
En el 2011 hicieron que muriera la Premio Sajarov
Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, con un turbio contagio fulminante.
Y menos de un año después en 2012, al también Premio Sajarov Oswaldo Payá
Sardiñas, artífice del “Proyecto Varela” que puso al gobierno contra la pared,
mediante dos accidentes seguidos, el primero fallido y un mes después el fatal.
A mediados del 2013 a poco de creada la comisión
especial para la negociación, un barco coreano instalaba en sus bodegas una
extraña carga de viejas armas del ejército cubano que enviaría a Corea del
Norte, un acto sin sentido violador de las sanciones de la ONU, cosa que fue descubierta en el Canal de
Panamá. ¿¿Qué raro,…, no será que se auto delataron??
Había razones más que suficientes para abortar, pero
Obama como Premio Nobel de la Paz no cejó en su empeño de zanjar el diferendo a
toda costa. Le acompañó el Papa Francisco I, dando un hálito de negociación
entre el bien, y el mal nunca interesado en resolver problemas sino en crearlo.
Cedieron y volvieron a ceder, olvidaron su historia de crímenes y toleraron los
ejecutados mientras negociaban; le dieron a sus espías asesinos, concesiones
diplomáticas y otras que allanan el camino para levantar el embargo.
Los familiares de los mártires y las víctimas en
general nos sentimos traicionados con razón. El exilio opositor al régimen está
ofendido porque no se les consultó, pero… ¿A quién? Si no hemos logrado una
representación formal. Nuestros congresistas están prestos a obstaculizar los
acuerdos de Obama, con lo que cargaríamos la culpa de todo; mientras los Castro
aumentan la represión. No es más productivo un, sí, que ponga las cosas en su
lugar: ¡¡Sí, estamos dispuesto a levantar el embargo cuando las condiciones que
éste reclama estén dadas!! ¡¡Ya hemos dado demasiados pasos, ahora le toca al
gobierno cubano!!
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