sábado, 23 de mayo de 2015

TRANSACCIÓN ONEROSA


Francisco Chaviano González.

La sustitución de los hombres de la esfera de negocios en la comitiva que acompañaría a Fidel Castro a los Estados Unidos de América en abril de 1959, por personajes pintorescos de su propaganda mediática prestos para el show. Fue el primer paso en su plan para promover su manido “Bloqueo Económico”, estatus tan valioso para sus justificaciones y críticas públicas, que lo ha defendido tras bambalinas, a ultranza.

El entonces vicepresidente Richard Nixon, confundió la maldad de esta acción de estrategia política del Patriarca de las Guerrilla, con ineptitud administrativa para gobernar, según un memorándum desclasificado. Diez años después resultó víctima de su error interpretativo, cuando siendo presidente, estableció un contacto discreto para resolver el diferendo entre los Estados Unidos y  Cuba (a la sazón en bancarrota con el fracaso de la zafra del 70).

Castro en lugar de aceptar la mano que Nixon le tendía en su fracaso, dijo a sus allegados: “Imagínense, les tendríamos por aquí metiendo sus narices en todas partes, los vamos a desalentar y se van a tener que retirar”, rezaba un documento secreto que envié a la SINA en la Habana y no sé qué rayo hicieron con él. Fidel, respondió montando el “show de los pescadores”, afrenta provocadora donde gritó públicamente, “Nixon hijo de perra”. Guimerá, un pescador militar participante, me contó: “El Comandante nos visitó y dijo que le demostraríamos a los americanos que pescamos donde nos de la gana”.

Mi colega del Colegio Nacional de Periodistas Cubanos en el Exilio, Juan Antonio Blanco Gil, ex asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores cubanos, me cuenta que en la década de los años 90, creó una ONG con el apoyo de Noruega interesada en intermediar en el diferendo de Cuba con EE.UU. El presidente Bill Clinton manifestó su disposición en tal sentido y les animó a no preocuparse con la Ley Helms Burton presentada por entonces en el Parlamento, asegurando que no contaban con los votos en el Senado y que si pasaba él la vetaría. A contrapelo de esta disposición, mi colega percibía que no lo tomaban muy en serio en la alta esfera del gobierno cubano, hasta que le confesaron que su interés no iba más allá de hacer creer a los involucrados, que el gobierno cubano estaba interesado en el asunto. Días después, un caza de combate Mig-23 derribo las avionetas de “Hermanos al Rescate” para desalentar y obligar el retiro de la parte norteamericana. El Parlamento aprobó la Ley Helms Burton y el presidente Clinton la firmó. 

El tercer intento de un presidente del gobierno norteamericano, con acciones públicamente conocidas,  por resolver el diferendo con Cuba, corresponde al presidente Barak Obama. Desde que tomó el poder, anunció públicamente su disposición a dialogar con los Castro en pro de resolver el histórico diferendo que involucra, no solo a ambos gobiernos sino también a una parte del pueblo cubano, predominantemente exiliada, seriamente lesionada por el régimen comunista.

Los Castro, con el presidente Raúl como protagonista, contestaron estar dispuesto y como de costumbre activaron a discreción los dos mecanismos acostumbrados, el de acercamiento apócrifo con sus diálogos ocultos y el de obligar a la otra parte a retirarse.
La maquinaria de desaliento, comenzó a operar desde el primer año de mandato de Obama. Su primer golpe fue el encarcelamiento de Alan Gross en diciembre de 2009 y el asesinato de Orlando Zapata ese mismo mes, cuando cambiaron el protocolo de las huelgas de hambre al retirarle el agua por 15 días en la postrimería de su ayuno; murió dos meses después.

En el 2011 hicieron que muriera la Premio Sajarov Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, con un turbio contagio fulminante. Y menos de un año después en 2012, al también Premio Sajarov Oswaldo Payá Sardiñas, artífice del “Proyecto Varela” que puso al gobierno contra la pared, mediante dos accidentes seguidos, el primero fallido y un mes después el fatal.

A mediados del 2013 a poco de creada la comisión especial para la negociación, un barco coreano instalaba en sus bodegas una extraña carga de viejas armas del ejército cubano que enviaría a Corea del Norte, un acto sin sentido violador de las sanciones de la ONU,  cosa que fue descubierta en el Canal de Panamá. ¿¿Qué raro,…, no será que se auto delataron??

Había razones más que suficientes para abortar, pero Obama como Premio Nobel de la Paz no cejó en su empeño de zanjar el diferendo a toda costa. Le acompañó el Papa Francisco I, dando un hálito de negociación entre el bien, y el mal nunca interesado en resolver problemas sino en crearlo. Cedieron y volvieron a ceder, olvidaron su historia de crímenes y toleraron los ejecutados mientras negociaban; le dieron a sus espías asesinos, concesiones diplomáticas y otras que allanan el camino para levantar el embargo.


Los familiares de los mártires y las víctimas en general nos sentimos traicionados con razón. El exilio opositor al régimen está ofendido porque no se les consultó, pero… ¿A quién? Si no hemos logrado una representación formal. Nuestros congresistas están prestos a obstaculizar los acuerdos de Obama, con lo que cargaríamos la culpa de todo; mientras los Castro aumentan la represión. No es más productivo un, sí, que ponga las cosas en su lugar: ¡¡Sí, estamos dispuesto a levantar el embargo cuando las condiciones que éste reclama estén dadas!! ¡¡Ya hemos dado demasiados pasos, ahora le toca al gobierno cubano!!

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