martes, 19 de mayo de 2015

SANEAR LA SALUD Y ASEGURAR EL BOLSILLO.


 

Francisco Chaviano González.

 

El pasado 15 de abril el Tío Sam cerró el tributo fiscal del año. Este evento no fue tan provechoso como de costumbre para buena parte de la población, sobre todo para los pobres acostumbrados a contar con el cheque de retorno del Income Tax, para algunas compras excepcionales. Esto desapareció decepcionando a muchos, y para alarma de otros, en su lugar le surgió una deuda con el Internal Revenue Servive(IRS) y hasta una multa acibaró la jornada en algunos casos. La razón de ello: “Obama Care”

 

La Ley de Cuidados de Salud Asequibles (Obama Care), quedo establecidael 31 de marzode 2014 con carácter obligatorio para todos los residentes legales de este país que no tengan un seguro médico. Las personas de bajos ingresos, pueden calificar para programas de asistencia gubernamental que cubren parte de los costes de este servicio, mientras que el usuario cubre la parte restante con el ex retorno de Tax y algún abono mensual según su solvencia y plan escogido.

 

Desde su comienzo esta ley cuenta con la reprobación de un amplio sector de la población. Los que poseían seguro médico, aducían que esto recargaría el erario público y terminaría sobre los contribuyentes. Entre los que no tenían seguro, no pocos lo rechazaban también, algunos no querían gastar dinero en tal cosa, fundamentalmente los más jóvenes. El personal de la salud tampoco estaba a gusto con el Obama Care, algunos médicos lo boicotearon, no aceptaban a nadie que tuviera ese plan y otros los trataban a disgusto.

 

En fin, el Seguro de Obama no gusta mucho entre la población, no obstante es justo decir que su imposición está más que justificada, pues una nación como esta debe garantizar el servicio médico de toda la población. Nadie tiene derecho a elegir estar fuera, porque la conciencia humana no tolera dejar que muera un enfermo o accidentado. Está claro que este método implantado por el Presidente, tiene deficiencias y errores a rectificar, pero está bien insertado en el contexto del universo de los planes de seguros de salud existente. Que por cierto, tiene más deficiencias que su nuevo hijo el Obama Care y sin embargo nadie las señala.

 

Creo que la mayoría deseamos pagar los servicios médicos, porque la experiencia nos enseñan que las gratuidades resultan peor. Pero queremos un pago justo, por un servicio eficiente y expedito; es decir, la antítesis del sistema de los seguros actuales.

 

Hoy existe lasinstalaciones de servicios médicos que todos necesitamos y, entre ella y nosotros, los seguros médicos; ambas entidades enriqueciéndose con nuestro pago. La primera es imprescindible,pero la segunda no, toda vezque encarece el servicio sin necesidad. Peor aún ni siquiera cubre tales gastos, pues deja una andanada de copagos molestos y hasta asfixiantes cuando hayun ingreso en hospital con intervención quirúrgica.

 

Los seguros suelen ser una rémora al buen desempeño del servicio, pues a cada paso, hay que pedir su aprobación con el consiguiente papeleo, carteo cibernético y recarga innecesaria de la actividad administrativa vinculada. No es extraño que se demoren en responder, por lo que la administración tiene que repetir la solicitud en reiteradas ocasiones y a veces se prolonga tanto, que hay que suspender las operaciones concertadas en determinado hospital. En otras no aprueban tal, o mas cual, asistencia; con lo que hay que prescindir de la misma o pagar el usuario.

 

No todo lo mal hecho es imputable a las compañías de seguro, porque los servicios médicos a veces mandan pruebas innecesarias para sacarles una tajada mayor a éstos. Es el marasmo de males propios de este sistema de salud, feraz al fraude, que desaparecería si se quitara esta entidad intermediaria de los seguros médicos.

 

Tanto en Cuba, antes de maledeto, como en otros países de América, había un sistema de salud que recordamos con cierta nostalgia: La Clínica,con pago de $3.00 pesos mensuales por persona, ofrecía un servicio médico integral de consulta primaria, especializada, ingreso con intervenciones quirúrgicas y medicina incluida. Por qué no se aplica una versión modernizada de esto: una estructura con administración central de conglomerado médico que abarquen todas las disciplinas galenas, pudieran ofrecer un servicio eficiente y más barato para todos los planes; desde los más opulentos a los más módicos.

 

Algunos con el cerebro embotado por el absurdo de los seguros médicos, dicen que no se puede. Craso error, porque la tecnología moderna facilita, abarata y amplía la gestión. Si antes funcionaba con el libre albedrío tendiente a una clientela de niños y viejos, funcionaría mucho mejor ahora cuando todos estamos obligados a participar. Se acabarían los fraudes al Medicare y otros también lesivos al bolsillo de todos, saneando la sanidad. ¡Un servicio médico más eficiente y barato, sí es posible!

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