sábado, 23 de mayo de 2015

A LOS PIES DEL TIRANO


Por Francisco Chaviano González

El error de las democracias es evaluar a las tiranías totalitarias comunistas con la lógica del raciocinio humano, patrones que son incongruentes con esos regímenes. Si observamos el gobierno de los Castro, saltará a la vista una trayectoria económica irracional, donde es recurrente ir contra la lógica. Lo que luego él definió como: “Cambiar todo lo que debe ser cambiado”, fue en realidad trastocar el sentido de la obra humana, incluido su perfeccionamiento de cómo hacer mejor las cosas; no necesitaba eficiencia sino obediencia.

Fidel Castro fue el promotor del embargo norteamericano, lo había premeditado como se podrá ver en su visita a Washington en 1959 cuando, contrario a lo acostumbrado por sus antecesores, no se preocupó por afianzar ni mejorar las relaciones económicas con este país. Sus palabras fueron mal interpretadas por el entonces vicepresidente Nixon, quien las juzgó ilusas en lugar de malévolas.

Lo que tanto  temiera Martí, ocurrió por fin: “El caudillo afortunado con el látigo  en la mano y la espuela en el tacón, condujo este pueblo a la guerra para después enseñorearse de él.” Triunfó en la Sierra Maestra, luego en Bahía de Cochinos y dos años después con la crisis de los misiles, obtuvo una patente de corso para hacer en Cuba lo que le diera la gana. Kennedy no solo se comprometió a no agredir a Cuba, sino también a no permitir que otros lo hicieran,..y quién sabe qué más.

A pesar de haber optado por el comunismo y los rusos, Castro fue en sus primeros 10 años de gobierno una especie de electrón libre pues no se había alineado a la política de Moscú. Su veleidad administrativa no tenía parangón, la sima de este régimen de economía absurda lo constituyó la zafra azucarera de los 10 millones en 1970, puntillazo en la bancarrota del país.

El por entonces presidente Nixon, ante la situación de rotundo fracaso económico de los Castro en Cuba, tal vez pensando en acercar la sardina a su bracero, tras bambalinas, dio pasos que conducirían al levantamiento del embargo; según se desprende de un documento de Fidel Castro clasificado de muy secreto donde asegura: “Los americanos están dando pasos de acercamiento, quieren limar asperezas para restablecer las relaciones entre ambos países; pero imagínense, tenerles de nuevo metiendo las narices por todas partes; los vamos a desalentar y se van a tener que retirar.” Sucedió la provocación de los pesqueros cubanos en aguas de este país y la calificación de su natural detención como secuestro, asidero para gritar improperios contra Nixon y declarar el fracaso de la zafra.  Finalmente se alineó a Moscú y en 1972 entró al CAME.

Castro, ha sido muy efectivo para atajar las crisis que ha enfrentado: las políticas con represión y las explosiones sociales abriendo la válvula de escape de la ingesta popular hacia Estados Unidos. Aunque las crisis sociales cubanas tienen en su seno el rechazo al comunismo, no se puede decir que sean explosiones políticas y más lamentable aún, no guardan vínculo alguno con la oposición.

El abuso expropiatorio, la represión institucionalizada, la conculcación de derechos, la discriminación, la humillación a la población y la escases colindante a la hambruna, no promueven el levantamiento contra estos regímenes como algunos creen; sino la estampida de unos y la sumisión del resto. Así se produjeron los éxodos de Camarioca 1963; del Mariel de 1980 y litoral norte en 1994. Este último desembocó en las conversaciones migratorias entre los Estados Unidos y Cuba, cobertura que utilizó el entonces presidente Clinton, para dar pasos hacia la normalización de las relaciones entre ambos países. Resurgió nuevamente el fantasma recurrente: “los vamos a desalentar y se van a tener que retirar”, en febrero de 1996 aviones caza de combate cubano derribaron dos avionetas de Hermanos al Rescate.


El tema de solución al diferendo entre ambos países ha vuelto al candelero desde la asunción al poder del presidente Obama, que así lo propuso. Los Castro responden sí, pero en la práctica no quieren negociar nada y no paran de poner obstáculo, como: el aumento de la represión interna y el encarcelamiento de Allan Gros; quieren además que sean liberados sus espías y que la apertura sea unilateral por la parte de EU. Su estrategia de siempre es no ceder, la nueva,  arrodillar al gigante a los pies del tirano y con éste al exilio enemigo, ya algunos lo han hecho y otros le seguirán, esperando que el Olmo de peras.

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