Por Francisco
Chaviano González
El error de las
democracias es evaluar a las tiranías totalitarias comunistas con la lógica del
raciocinio humano, patrones que son incongruentes con esos regímenes. Si
observamos el gobierno de los Castro, saltará a la vista una trayectoria
económica irracional, donde es recurrente ir contra la lógica. Lo que luego él
definió como: “Cambiar todo lo que debe ser cambiado”, fue en realidad
trastocar el sentido de la obra humana, incluido su perfeccionamiento de cómo
hacer mejor las cosas; no necesitaba eficiencia sino obediencia.
Fidel Castro fue
el promotor del embargo norteamericano, lo había premeditado como se podrá ver
en su visita a Washington en 1959 cuando, contrario a lo acostumbrado por sus
antecesores, no se preocupó por afianzar ni mejorar las relaciones económicas
con este país. Sus palabras fueron mal interpretadas por el entonces
vicepresidente Nixon, quien las juzgó ilusas en lugar de malévolas.
Lo que tanto temiera Martí, ocurrió por fin: “El caudillo
afortunado con el látigo en la mano y la
espuela en el tacón, condujo este pueblo a la guerra para después enseñorearse
de él.” Triunfó en la Sierra Maestra, luego en Bahía de Cochinos y dos años
después con la crisis de los misiles, obtuvo una patente de corso para hacer en
Cuba lo que le diera la gana. Kennedy no solo se comprometió a no agredir a
Cuba, sino también a no permitir que otros lo hicieran,..y quién sabe qué más.
A pesar de haber
optado por el comunismo y los rusos, Castro fue en sus primeros 10 años de
gobierno una especie de electrón libre pues no se había alineado a la política
de Moscú. Su veleidad administrativa no tenía parangón, la sima de este régimen
de economía absurda lo constituyó la zafra azucarera de los 10 millones en
1970, puntillazo en la bancarrota del país.
El por entonces
presidente Nixon, ante la situación de rotundo fracaso económico de los Castro
en Cuba, tal vez pensando en acercar la sardina a su bracero, tras bambalinas,
dio pasos que conducirían al levantamiento del embargo; según se desprende de
un documento de Fidel Castro clasificado de muy secreto donde asegura: “Los
americanos están dando pasos de acercamiento, quieren limar asperezas para
restablecer las relaciones entre ambos países; pero imagínense, tenerles de
nuevo metiendo las narices por todas partes; los vamos a desalentar y se van a
tener que retirar.” Sucedió la provocación de los pesqueros cubanos en aguas de
este país y la calificación de su natural detención como secuestro, asidero para
gritar improperios contra Nixon y declarar el fracaso de la zafra. Finalmente se alineó a Moscú y en 1972 entró
al CAME.
Castro, ha sido muy efectivo para atajar las crisis que ha enfrentado: las
políticas con represión y las explosiones sociales abriendo la válvula de
escape de la ingesta popular hacia Estados Unidos. Aunque las crisis sociales
cubanas tienen en su seno el rechazo al comunismo, no se puede decir que sean
explosiones políticas y más lamentable aún, no guardan vínculo alguno con la oposición.
El abuso expropiatorio, la represión institucionalizada, la conculcación de
derechos, la discriminación, la humillación a la población y la escases
colindante a la hambruna, no promueven el levantamiento contra estos regímenes
como algunos creen; sino la estampida de unos y la sumisión del resto. Así se
produjeron los éxodos de Camarioca 1963; del Mariel de 1980 y litoral norte en
1994. Este último desembocó en las conversaciones migratorias entre los Estados
Unidos y Cuba, cobertura que utilizó el entonces presidente Clinton, para dar
pasos hacia la normalización de las relaciones entre ambos países. Resurgió
nuevamente el fantasma recurrente: “los vamos a desalentar y se van a tener que
retirar”, en febrero de 1996 aviones caza de combate cubano derribaron dos
avionetas de Hermanos al Rescate.
El tema de solución al diferendo entre ambos países ha vuelto al candelero
desde la asunción al poder del presidente Obama, que así lo propuso. Los Castro
responden sí, pero en la práctica no quieren negociar nada y no paran de poner
obstáculo, como: el aumento de la represión interna y el encarcelamiento de
Allan Gros; quieren además que sean liberados sus espías y que la apertura sea
unilateral por la parte de EU. Su estrategia de siempre es no ceder, la nueva, arrodillar al gigante a los pies del tirano y
con éste al exilio enemigo, ya algunos lo han hecho y otros le seguirán,
esperando que el Olmo de peras.
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